Me gustaría saber cuál es el mecanismo que pone el autosabotaje en movimiento y prenderlo fuego.
Son pocas las veces que viví tranquila conmigo misma, dejandome hacer lo que quería o tenía que hacer para llegar a la meta en cuestión.
Los días de dejarme en paz parece que se terminaron hace un tiempo y no me dejo vivir. No hay razones externas, no hay otro que venga y me apunte con el dedo, o una estructura que se haya desmoronado y no me sostenga. Todo a mi alrededor está bien. Yo solita desde dentro me pongo el palo en la rueda. Y después de tanto pelearme conmigo misma me veo venir a kilometros.
Mi peor enemiga: yo en el espejo, yo en las palabras, yo en las acciones. No me soporto cuando me pongo así.
Es verdad que durante años me permití revolcarme en mi propia crapulencia y disfruté la autodestrucción. Llegué a límites que no me dejaban hacer mi vida con normalidad. Fue ahí cuando paré. Hace aprox entre cuatro años y medio. Remodelé mi forma de flajelarme en realidad, a algo más socialmente aceptado, y me fue bien.
Tengo mis baches, pero este grito de frustración viene porque hace bastante que me veo deslizarme por la bajante podrida de mis viejos hábitos. Sé a donde lleva y sé que si sigo paveando voy a ir por el camino rápido y me va a llevar menos volver a donde empecé que estos cuatro años de desandar el infierno.
Supongo que ahora que lo dije en teclas al menos, puedo dejarme de dar vueltas y volver a sufrir, de forma más estética, otra vez.